En 2018 corrí y acabé mi primera y única maratón. Llegar a la meta tras 4 horas y 7 minutos (mi tiempo) corriendo me enseñó muchas cosas que hoy en día aplico en mi día a día y que me gustaría compartir contigo.

  • Si quieres hacer algo, ponte una fecha. Cuando decidí que iba a correr la maratón, lo primero que hice fue inscribirme. Quedaban aún 4 meses para la prueba, pero ya tenía una fecha en la que tenía que estar listo. De esta manera tendría el tiempo suficiente para organizarme y prepararme mental y físicamente.
  • Crea los hábitos que te lleven a ese objetivo. Prepararte para correr 42km requiere que tengas un plan, pero sobre todo unos buenos hábitos. De nada sirve ponerte un objetivo, si no sabes cómo vas a llegar a él. Lo primero que hice fue sentarme y planificar el entrenamiento. Una vez tenía claro el camino, el siguiente paso era crear el hábito dentro de mi rutina diaria. Van a llegar días en los que no te apetezca una mierda hacer lo que toca, pero si tienes un plan y un tiempo dedicado para ello, es mucho más fácil que lo acabes cumpliendo.
  • Ir rápido te puede ayudar al principio, pero ser constante te ayudará a aguantar todo el camino. Una vez en la carrera y durante los primeros 15 kilómetros cometí mi primer error (de los muchos que hice) de ir a un ritmo que no era capaz de aguantar durante toda la carrera. Esto hizo que los últimos 10 kilómetros fueran una verdadera tortura. A veces es mejor ir más despacio para aguantar más tiempo, que querer ir muy rápido y no acabar o acabar quemado. Como dice el refrán "Sin prisa pero sin pausa".
  • Prueba cosas, pero cuando llega el gran día usa lo que conoces. Uno de los errores más grandes que cometí fue el día de la carrera estrenar zapatillas. Como te puedes imaginar, al kilómetro 20 tenía ya unas cuantas heridas en los pies. Siempre digo que pruebes cosas y seas curioso, pero pero cuando llegue el gran día, usa aquello que dominas y tendrás más posibilidades de tener éxito.
  • Rodéate de gente que te quiere, te apoya y busca lo mejor para ti. Sin duda es la lección más importante que pude aprender durante esos meses. Tener gente a tu lado que te anima a hacer esas locuras, que te dedica su tiempo, que te pregunta, que viene a verte y que está contigo en los días duros es sin duda de las cosas que más agradecido tienes que estar en tu vida, por no decir la que más.

Como verás, todo esto se puede aplicar a una carrera, a un proyecto o a cualquier objetivo que tengas entre manos.