Persigue tu curiosidad

"Mientras vivas, sigue aprendiendo a vivir." - Séneca

Cuando eres pequeño tu curiosidad no tiene límites, es algo que tienes innato, y te sale de dentro preguntar el por qué de las cosas. Pero ese fuego interno por saber se va apagando poco a poco. A medida que vamos creciendo nos dicen una y otra vez que no preguntemos, que nos callemos, que las cosas son así porque sí. Parte culpa del sistema educativo, parte de tu familia y parte de la propia sociedad que no le interesa que la gente investigue y sea crítica.

En el instituto tenía un blog de fútbol con mis amigos y mi sueño de aquel entonces era ser periodista deportivo. Tras un año escribiendo en el blog, incluso acabé escribiendo algunos artículos para Vavel, un periódico online que en 2014 fue el tercer periódico online más leído de España por detrás de MARCA y AS.

Un artículo que escribí en Vavel en 2011

Fue una época magnífica, pero lo realmente importante fue que empecé a programar. De entre todos, me ofrecí a editar la plantilla que teníamos para darle un toque más personal. Así que empecé a aprender HTML y CSS, a copiar y pega cosas aquí y allá, a romper muchas otras, hasta que el resultado más o menos quedaba bien. Aunque era frustrante (y lo sigue siendo), ver que puedes crear cosas desde 0 fue una sensación increíble. Así que le di una patada en el culo a la idea de ser periodista deportivo y me dediqué a aprender todo lo que pude sobre programación.

A día de hoy creo que tomé la decisión correcta. Me he podido ganar la vida muy bien, me ha permitido viajar y tener una serie de ventajas de las que me siento muy afortunado. Y lo mejor de todo, me despertó la idea de emprender, de continuar creando cosas desde 0, de seguir rompiendo otras muchas y de seguir experimentando y aprendiendo.

Nuestra curiosidad está dormida, pero sigue ahí dentro de nosotros. Así que la próxima vez que sientas curiosidad por algo, no lo dejes para luego y persíguela. Dedica tiempo a experimentar cosas nuevas y a ponerte a prueba. Deja siempre la puerta abierta, porque nunca sabes hasta dónde pueden llevarte o dónde están tus límites.

Un abrazo muy fuerte,

Alberto